Debería leer el siguiente artículo, originalmente de The Atlantic, respondiendo exactamente esta pregunta. El artículo en sí es una lectura interesante por sí solo, principalmente sobre las empresas que producen aditivos alimentarios.
Las partes principales que responden a la pregunta:
Su sabor distintivo no proviene del tipo de patatas que compra McDonald’s, la tecnología que las procesa, o el equipo de restaurante que las fríe: otras cadenas usan Russet Burbanks, compran sus papas fritas de las mismas grandes empresas de procesamiento y tienen freidoras similares en sus cocinas de restaurantes. El sabor de una patata frita en gran medida está determinado por el aceite de cocina. Durante décadas, McDonald’s cocinó sus papas fritas en una mezcla de aproximadamente siete por ciento de aceite de semilla de algodón y 93 por ciento de sebo de vaca. La mezcla les dio a las papas fritas su sabor único, y más grasa saturada de carne por onza que una hamburguesa McDonald’s.
La Corporación McDonald’s probablemente recurrió a estos avances cuando eliminó el sebo de sus papas fritas. La compañía no revelará el origen exacto del sabor natural agregado a sus papas fritas. Sin embargo, en respuesta a las preguntas de Vegetarian Journal, McDonald’s reconoció que sus papas fritas derivaban parte de su sabor característico de “una fuente animal”. La carne de vaca es la fuente probable, aunque no se pueden descartar otras carnes. En Francia, por ejemplo, las papas a veces se cocinan en grasa de pato o sebo de caballo.