No, no es fruto. Pero es algo místico, efímero e inolvidable, como el breve tiempo que pasa el narrador de la canción con la chica, la chica que lo cubre con vino de verano.
Todo a cambio de espuelas de plata, un dólar y un centavo. No es un mal trato.
Por cierto, aunque el escritor Lee Hazlewood puede haber derivado esas imágenes (ángeles, besos y primavera) de cualquier cantidad de otras canciones, no puedo dejar de pensar en la letra de Oscar Hammerstein para ‘All the Things You Are’:
Eres el prometido beso de la primavera
Eso hace que el invierno solitario parezca largo.
Eres el silencio sin aliento de la tarde
Eso tiembla al borde de una hermosa canción.Eres el resplandor del ángel que enciende una estrella.
Las cosas más queridas que sé son lo que eres.
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